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domingo, 13 de marzo de 2016

PATAGONIA INMENSA…PARTE 3

 

DE NUEVO EN EL LADO ARGENTINO, Y UNA VEZ MAS A CHILE


Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Vicente Huidobro 
 

Nos despertamos temprano, los kilómetros no perdonan y nos faltaba mucho por recorrer.
Fuimos directo a la Cueva de las Manos tal como lo habíamos planeado. Son solo 50 kms de desvío desde la Ruta 40 y aunque el camino es de ripio, está bien pisado, así que llegamos sin contratiempos como a las 7:30 de la mañana. 


Por supuesto no había nadie a esa hora y las cuevas están abiertas sin restricción de entrada, así que dejamos volar la imaginación y viajamos en el tiempo unos 10000 años atrás. Fue un contacto directo y solitario con esas paredes tapizadas de pinturas rupestres representando manos, figuras geométricas, guanacos y escenas de cacería de colores rojos, ocres, blancos y negros. La manos fueron usadas como plantillas rociándoles pintura encima y así logrando el efecto de silueta.  Un poco más tarde llegó el guía que nos contó anécdotas y detalles históricos que enriquecieron todavía más nuestra visita.



Después bajamos al Rio Pinturas que le da el nombre al cañadón donde están las cuevas y exploramos el bosque como si fuéramos los primeros. 



De ahí seguimos nuestro camino hacia el siguiente destino: El Calafate. Muchísimo que recorrer todavía, unos 500 kilometros al sur. Fue un día largo y casi anocheciendo llegamos al pueblo que aloja a la gente que va a conocer al Glaciar Perito Moreno del que tanto había escuchado hablar.
El Calafate es una ciudad entregada al turismo. Su calle principal está llena de tiendas de recuerdos y souvenirs, agencias de viajes hoteles. Entre la cantidad de hoteles, posadas y cabañas disponibles, escogimos el Design Suites Calafate, un lujo para nuestras más recientes opciones. Nos resultó un oasis de comodidad. Piscina temperada, desayuno incluido y las habitaciones con vista al Lago Argentino, que esa noche reflejaba una espectacular luna llena.
Dormimos como reyes y, una vez más muy temprano ya estábamos en camino al plan máximo del día, el Parque Nacional Los Glaciares. Manejamos más de media hora hasta la entrada donde se paga una tarifa para extranjeros de AR$ 260 por persona y luego un rato más hasta el mirador. A esa hora de la mañana, éramos los únicos!! Toda esa inmensidad er nuestra. Cero clicks de cámaras, voces exclamando, solo el estruendo ocasional de los gigantescos pedazos de hielo que se desprendían y se desplomaban en el agua. a pesar de tener amigos que habían estado en este lugar antes que yo, nadie me había preparado para o que iba a ver. Cuesta describir la sensación sede pequeñez ante este coloso de la Naturaleza. Se te eriza la piel. Lloras de emoción. Te maravilla darte cuenta que el glaciar está vivo y en constante movimiento sobre el agua.







Por cosas de tiempo nosotros no hicimos el paseo en barco por el Glaciar, pero anoten ahi, la navegación y para los más osados pueden subir el glaciar y dar una caminata en botas con crampones.  Lo imagino como una experiencia inolvidable!


A El Calafate se llega en avión desde Buenos Aires. Cero excusas. Hay vuelos diarios de LAN y Aerolineas Argentinas. Hay que ir!!!
Y como si nuestro encuentro con el Glaciar perito Moreno, no fuera suficiente para el alma, seguimos camino una vez más a Chile. Tampoco queríamos pasar por alto las Torres del Paine, tantas veces leído, tan fotografiado y tan cerca; Para nosotros 250 kms es un paseo). Lo único mal calculado fue la cantidad de gasolina de nuestro tanque y la escasez de estaciones de servicio en la ruta. Veíamos lo que pasaba pero no encontrábamos solución. El GPS marcaba los pueblos y al llegar estaban abandonados. Cruzamos la frontera por el Paso Fronterizo Rio Don Guillermo. Una vez del lado chileno comenzamos a recorrer la infinita ruta. Hacía mucho frío ese día. Todos íbamos mudos dentro de la camioneta, así como para empujarla con la mente hasta el limite. Yo calculaba la distancia al siguiente pueblo en kilómetros de maratón y pensaba en mis amigas corredoras. Faltan 42, faltan 21 y así, sin perder la esperanza, llegamos a un caserío que tenía parado un camión cisterna. Nos habíamos salvado. Pocos después llegamos al pueblo puerta de acceso al Parque. Pagamos el costo de la entrada que para extranjero es alrededor de unos US$ 26 en temporada alta y como US$ 14 en baja. De ahí en adelante todo fue fiesta visual. Esos inmensos picos de granito moldeados por la fuerza del hielo te dejan perplejo. Estas realmente ante la Naturaleza en su estado más puro.
 








Puedes pasar varios días haciendo excursiones durante el día y luego pasar la noche en alguno de los refugios del parque o también alojarte en el hotel del grupo Explora, a todo lujo!!!!
Si te gusta más la serenidad puedes hacer un paseo en barco por el Lago Grey, disfrutando de un whisky con hielo glaciar.
A poco más de 100 kms al sur se encuentra Puerto Natales, una ciudad portuaria tranquila, casi desolada. A pesar de que me hubiera querido quedar en el Singular, un lugar que fue un frigorífico y luego remodelado a hotel de lujo, pasamos la noche en Martin Gusinde, un hotelito pequeño sin ínfulas, pero que sirvió su propósito: el descanso necesario después de un largo día. Esa noche comido en Sushi G. Lo recomiendo totalmente. Nos encantó, no esperábamos encontrar un sushi con talento en ese pueblo. Además hacen su propia cerveza. 




 

En la entrada de Puerto Natales, muy cerca del Hotel Singular, queda el desvío de la cueva del Milodón, una enorme pereza prehistorica que vivió allí miles de años atrás. La cueva en sí es muy interesante, al igual que la historia del animal y su descubrimiento.

Y una vez agarramos camino, todavía queda más sur…ahora si vamos directo al destino final, Ushuaia. Promete ser un día largo!

 

martes, 15 de septiembre de 2015

CASA WILSON - ZAPALLLAR CHILE


UNA CASA ENCANTADA O UN ENCANTO DE CASA...


Nuestra llegada a la casa fue realmente por azares de la vida en todo sentido. Queríamos disfrutar de un fin de semana invernal en la costa chilena.
Estábamos entre ir al sur de Santiago hasta Pichilemú, o subir unos kms al norte hasta Zapallar. Habíamos escuchado hablar de ambos como lugares donde se practica el surf y parte del grupo quería probar por primera vez.
Como nuestro siguiente destino era la Argentina por el Paso Fronterizo Libertadores, resultó electo Zapallar por estar unos 200 kms más cerca de la frontera.
No teníamos alojamiento reservado, pero había revisado en internet algunas alternativas, entre las cuales sin saber porqué razón, guardé el número de teléfono de uno de los lugares vistos. Resultó ser de Casa Wilson, así que cuando nos vimos totalmente perdidos en Viña del Mar, (este año hicimos el viaje sin gps) intenté comunicarme. Me atendió un señor que sin conocerme y siendo más de las 11 de la noche me dio indicaciones de cómo llegar, alertándome que todavía estaba como a una hora de mi destino.
Cuando estábamos cerca, se ofreció a encontrarnos en la ruta para que lo siguiéramos hasta la casa. Me dio un poco de miedo, pero aceptamos. Cual sería nuestra sorpresa al llegar a esta casona recibidos por este apuesto señor que nos llevaba por toda la casa y nos permitía elegir entre unas siete habitaciones disponibles. (solo había una pareja más alojada en el hotel).












Fue en la mañana cuando nos dimos cuenta que habíamos dormido en una casa de época, construida con maderas traídas de Suecia en 1906 y propiedad de una familia de mucha tradición en la zona durante más de un siglo. Cuando escuchaba estas historias mientras desayunaba en el comedor familiar el cual está conservado en su estado original, al igual que las habitaciones y casi todos los espacios de la casa, fue que entendí la energía que me trasmitió la casa al cruzar el umbral de la gran puerta principal. Se sentía el peso de una familia que había nacido y vivido en esa casa. Casi podría decir que aparte de quien hoy es nuestro amigo Samuel Moreno, el dueño y nieto de los dueños originales, alguien más se paseaba todo el día por la casa. Fue una experiencia sin duda más allá de lo común, o de lo terrenal si se quiere decir. 
Vale decir que todas las habitaciones estaban impecablemente arregladas, al igual que los baños. (me encantó el jabon de Marsella). Además, la casa está ubicada en una colina que tiene vista al mar por tres de sus lados. El ruido de las olas, el olor a salitre, te atrapan y sientes que no quieres irte.


Nosotros íbamos con planes más mundanos: a surfear, así que después de un paseo por los alrededores, salimos camino a Maitencillo un pueblito más popular y más alejado del exclusivo Zapallar. Allá alquilamos unas tablas de surf y “wet suits” en un lugar sobre la playa que se llama Pro Rider, y disfrutamos del helado mar de fines de agosto en un día nublado y frío. Nada atractiva la descripción que inesperadamente dejó recuerdos inolvidables de un día quizás irrepetible. Después, exhaustos, helados y descalzos, fuimos a comernos un rico y variado sushi frente a la playa en un lugar que se llama Beach Break.




Teníamos planes de cenar en el recomendado “El Chiringuito” en Zapallar, pero Samuel nos invitó un “asado” en su casa, que resultó mucho más rico, además acompañado de varias botellas de  Teillery Cabernet Sauvignon, que pudimos tomar por estar en la misma casa donde pasaríamos la noche ya que en Chile hay tolerancia cero si te detiene la policía y tienes signos de haber tomado.
www.casawilson.cl   Casa Wilson - Francisco de Paula Perez, 191, Zapallar
Beach Break Sushi  - Avenida Del Mar 1436, Maitencillo, Puchuncaví, Chile




jueves, 27 de agosto de 2015

CHILE...ALTO, DELGADO Y SERIO

PROBLEMAS CON LA JUSTICIA





No sólo en Chile, hay que estar muy pendiente de las leyes y reglas de cada país; su ignorancia no excusa de su cumplimiento.
Este año hemos tenido dos problemas distintos con la justicia chilena, ambas entrando al país.

 


La primera en el Paso Fronterizo Cardenal Samoré, el que queda cerca de Villa La Angostura por el lado argentino y de Osorno por el chileno. Llegué con mi hija menor de edad y el funcionario del PDI nos advirtió que necesitaba tener un permiso del padre para entrar en Chile ya que esa ley era de obligatorio cumplimiento.
Empezó pidiendo la partida de nacimiento, la cual tenía en copia, cosa que no le convenció. (jamás viajo con la original). Luego me dijo que si tenía el permiso del padre. Yo traía copia del permiso exigido por la legislación venezolana para salir del país con un menor de edad. Ese permiso lo retiene el funcionario de inmigración venezolano. Una vez entregado en Venezuela se entiende que el menor puede viajar por el mundo ya que su padre dio el consentimiento ante un funcionario público. Pero el funcionario del PDI ante mi insistencia sacó el Decreto Ley 1094 en el que se estaba apoyando para prohibir la entrada de mi hija al país. El decreto parecía que me daba la razón, pero estos funcionarios tienen potestades de autorizar o no el acceso de una persona al país.
Tanto insistir que su supervisor por un “acto de bondad”, nos dejó entrar, pero dejando en claro que no era posible ni entrar ni salir sin un permiso legalizado que específicamente autorice al menor a viajar a Chile.
Dias más tarde visité al Cónsul General en Bariloche, quien además de su tarjeta personal, me dio fotocopia de un documento en el que decía que si viajaba con alguno de los padres, no era necesario tal permiso. Efectivamente, hace pocos días pasé de nuevo a Chile y no me pidieron absolutamente nada, ni siquiera me preguntaron si era la madre. Yo recomiendo llevar el máximo de documentos para evitar el mal rato que pasé. 




En ese segundo cruce, el Paso Libertadores, el más cercano a Santiago, a 3870 mts. tuvimos el segundo problema. Nos bajamos para hacer aduana y al rato se acercó un “carabinero” preguntando por el dueño de nuestra camioneta…estaba mal estacionada..lo que le dio derecho a ponernos una multa (un parte) y retenerle la licencia a Ramón. Nos dijo que debíamos ir al PJud de Los Andes (un pueblo casi llegando a la base del cerro) a pagar la multa, así que bastante molestos por el desvío y y en consecuencia el retraso en nuestro viaje hacia Farellones, decidimos parar y cumplir con la ley, con la mala suerte de que estaba cerrado. La multa tiene hora 11:40 am y la oficina la cerraban a la 1pm, pero el lugar quedaba como a media hora y todavía no habíamos hecho aduana, así que no llegamos. Para colmo nos informaron que solo trabajaban tres días de la semana y que es de obligatoria comparecencia o si no de un apoderado. En mi opinión ésta norma es absurda, porque no puedes pagar por internet, ni por depósito bancario. Nosotros somos turistas, y no teníamos planes de regresar por ese Paso Fronterizo, ni podíamos volver dos días mas tarde ya que estamos a más de 150 kms de ese lugar. No se que sugerencia darles más que intenten evitar cometer cualquier infracción, porque los chilenos se lo harán dificil!!!!

martes, 2 de junio de 2015

PATAGONIA INMENSA...PARTE 2

SEGUIMOS AQUI

 

Recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo
Gabriela Mistral
 
Casi sin amanecer y entusiasmados por las recomendaciones de nuestros anfitriones, salimos del Cinco Rios Lodge www.cincorios.cl/  a continuar nuestro recorrido dirección sur por la Carretera Austral, la ruta 7. Originalmente pensábamos cruzar a Argentina por el Paso Huemules, pero seducidos por las historias y las descripciones de lo que nos venía adelante, decidimos quedarnos en Chile un rato más. De todas maneras nos pareció un desvío aceptable. El sol se abrió paso entre las nubes y nos acompañó en todo el recorrido. Fuimos pasando lagos y lagunas de intensos azules, y montañas coronadas por picos nevados. El recorrido por  el Parque Nacional Cerro Castillo, en carretera de asfalto, tiene subidas empinadas, y luego bajadas con pendientes fuertes y vistas panorámicas del valle del Rio Ibañez y de las montañas que lo rodean.
Nuestro destino era un poco alejado pero habíamos hecho cálculos del tiempo y los kilómetros a recorrer y todo parecía estar en orden. Aún así el camino se hizo más largo de lo esperado y sin darnos cuenta, entre buscar algún huemul, los casi extintos ciervos patagónicos,  o cruzarnos con alguna liebre, terminamos llegando al mediodía a Puerto Rio Tranquilo. Fuimos siguiendo instrucciones al pie de la letra: pongan gasolina porque después no hay bombas, almuercen en el restaurant del medio (sólo había tres que parecían idénticos, con comida casera y cero pretensiones), y lo más importante, no dejen de hacer el paseo a las Capillas de Mármol en el Lago Carrera.
Bueno, el sólo hecho disfrutar estar frente al Lago General Carrera (que es el Lago Argentino en Argentina) es algo espectacular; Es inmenso, el segundo más grande de Suramérica, de un azul profundo y rodeado de cumbres, pero nos faltaba el paseíto a las Capillas y la verdad que se nos estaba complicando el plan. Las lanchas no estaban trabajando porque no había casi turismo en esa época, y la única que había disponible, estaba siendo contratada por un grupo de jóvenes chilenos que querían ir solos. Casi retirándonos decidimos insistir una última vez y fuimos aceptados. Subiríamos a la embarcación con el grupito. 


Tuvimos que caminar como un kilómetro hasta el lugar donde estaba anclada la precaria lancha. Por segundos pensamos en un naufragio en esas aguas heladas. Nos advirtieron que era un recorrido más o menos largo. De hecho el paseo duró como una hora.
Llegar a esos acantilados y descubrir su secreto fue algo que nos quitó la palabra por momentos. Fue algo mágico. Las Capillas y la Catedral son cuevas de colores blancos y cremas, formadas por erosión de años que hacen contraste con el color cristalino del agua.  Llegas en la lancha hasta adentro e incluso en alguna te puedes bajar. Para mi superaron a la gruta Azul en Capri. Este santuario de la Naturaleza queda alejado de todo. Llegar es difícil, además no hay alojamiento cercano, ni nada. Para algunos eso nos resulta más atractivo, pero la realidad es que el acceso hace que sea un destino turístico poco visitado.



Estábamos en éxtasis con este descubrimiento, uno de los secretos guardados del sur de Chile, que no nos dimos cuenta que se nos hacía tarde. Seguimos entonces camino, ahora sí decididos a llegar antes del cierre de la frontera.
Pasamos el lago Bertrand y el caudaloso río Baker (no se dice Beiker). Un poco más adelante, tomamos el desvió en dirección a Valle Chacabuco. Nos quedaban más de 160 kms de carretera de tierra, pero por el momento, nuestra meta era llegar antes que se fueran los gendarmes del Paso de frontera.
En la ruta, vimos algunos ñandúes y un ocasional guanaco. Ramon, experto en fauna patagónica nos desaconsejó acercarnos. Nos explicó que aparte de ser rápidos, los guanacos escupen a distancia. Insistimos y para sorpresa nuestra, este guanaco era solo el centinela. Fue tarde cuando nos vimos atrapadas entre una manada de unos cincuenta de estos animales, ancestrales pobladores de la Patagonia. Parecía que el día no terminaba de sorprendernos.


Seguimos recorriendo sobre la nada. Ni el GPS sabia ubicar nuestro paradero. Vimos una casa en una colina y decidimos que era propiedad de cuestionado americano que ha comprado grandes extensiones de tierra en Argentina y Chile con propósitos de conservación del todo el ecosistema de la Patagonia. 


Finalmente ya oscuro pero iluminados por una luna llena que se aventuró esa noche, llegamos al Paso Roballos. Fuimos los únicos en cruzarlo ese día. Nos sentíamos héroes. Al poco rato ya estábamos en tierras de San Martin, pero todavía lejos de cualquier poblado, ni asomo de luz eléctrica. apagamos las luces de la camioneta y nos quedamos ahí en silencio, mirando las estrellas y el cielo infinito. Creo que los tres acordamos que ese día tuvo un misticismo especial.



Llegamos como a las 11 de la noche a Bajo Caracoles. Sabíamos que era un pueblo precario pero lo más cercano a la Cueva de las Manos. Nuestra visita de la mañana siguiente. En Bajo Caracoles hay un sólo hotel: Hotel Bajo Caracoles. El único problema es que las encargadas dormían. Tuvimos que tocar varias ventanas hasta que aparecieron y nos atendieron, inclusive nos hicieron unos sanduches y compramos unos jugos. El hotel es totalmente precario. Baño común y un cuarto helado con una estufita que debe dar calor hasta medio metro de distancia. Nunca he pasado tanto frío desde aquel 31 de diciembre durmiendo en carpas beréberes en el desierto de Erg Chebbi en Marruecos.
 

CRUCE ARGENTINA - CHILE

PASOS FRONTERIZOS: ENCUENTRO CON LA AUTORIDAD


 


He cruzado entre Chile y Argentina por numerosos pasos. En ninguno he tenido problemas, pero aquí les dejo algunas recomendaciones que les hará el proceso más fácil.
Pasos visitados (desde el más al norte al más al sur)
Sistema Cristo Redentor, cerca de Portillo; Pino Hachado es un paso de montañas a 1900 mts;  Futaleufú está en la región de los Lagos; Huemules en Balmaceda, Roballos perdido en la nada…; Rio Don Guillermo para llegar a Puerto Natales; en Tierra del Fuego está el Paso San Sebastián.





1- Los pasos fronterizos tienen horario. Debes chequear esto antes de decidir cruzar. Ademas los horarios varían según las estaciones.
Nosotros teníamos un plano (de los de antes), que tenia los horarios. Pero ante la duda,www.pasosfronterizos.gov.cl o gendarmeria.gov.ar/pasos/

2- Si viajas con un menor de edad te recomiendo que lleves un permiso que lo autorice a pasar la frontera contigo, ya seas el padre/madre o un amigo.  Aunque no seas chileno ni argentino, ellos tienen la potestad de pedirlo. A mi en cada una de ellas me pusieron problemas con mi hija que resolví explicando que era venezolana y que el padre había dado autorización notariada en el país. De todas maneras, en cuanto tuve oportunidad, imprimí una partida de nacimiento que guardaba en mi computadora y esto de alguna manera me facilitó el paso.

3- Pasar la frontera con comida. Esto es un tema importante. El control aduanero es súper estricto. Hay infinidad de restricciones en cuanto al cruce con una cantidad innumerable de comestibles, tipo jamones, quesos, miel, frutas y son muy detallistas; si te agarran con algo que no esta permitido y que no declaraste, la multa es astronómica. Increíble! Además, muchas cosas que no imaginas están prohibidas. Por ejemplo la comida de perro.

4- Cuando hagas el calculo de horas de viaje, súmale por lo menos media hora por el trámite ya que primero sales de un país, llenas formularios, te sellan el pasaporte etc., y después de un recorrido de varios kilómetros, entras en el otro país donde nuevamente te sellan, declaras y finalmente te revisan el equipaje del carro.



Es toda una experiencia ir saltando entre los dos países, pero puede ser  irrelevante para un europeo que cruza fronteras entre sus países sin siquiera darse cuenta.

Yo viaje a Colombia por tierra hace miles de años sin muchos problemas. Hacerlo hoy es una verdadera aventura, casi una locura, y yo diría que reservada solo para nacionales de uno u otro país, y que cruzan por razones más importantes que un viaje de turismo. Suerte!

viernes, 20 de marzo de 2015

PATAGONIA INMENSA...PARTE 1

CONTINUACION: COYHAIQUE 





Casi sin planearlo, nos vimos con cuatro días libres.  Cuatro días a nuestra entera disposición. La única condición del juego era llegar a Ushuaia en la fecha en que nos esperaban. Pusimos nuestras cartas sobre la mesa y nos dispusimos a jugarlas todas. Salimos una mañana bien temprano antes que el sol se despertara. De la cama de la casa en Arelauquen Bungalows en Bariloche saltamos a nuestra recién alquilada camioneta: una Toyota Hilux blanca equipada con todo lo que aspirábamos menos la entrada auxiliar en el equipo de música. Descubrir eso nos hizo reír y llorar!! Qué haríamos esos días sin música? De seguro en pocas horas nos habríamos contado todas las historias que conocíamos.  Compartimos los cuentos con los de Landricina, un comediante argentino que nos acompaño vía CD.  Poco más adelante en una estación de servicio, nos hicimos con otro compañero de viaje: Enrique Iglesias, quien nos cantó sus temas en gran parte del recorrido.

HILUX HTN 987


RUTAS INFINITAS



Coihayque, en la Región de Aysén en Chile fue declarada nuestro ciudad destino del día, o sea más de 700 kilómetros de recorrido. No estábamos muy claros de lo que estábamos buscando en ese lugar, pero sí convencidos de que allí queríamos estar. Así que la noche anterior había intervenido todos los sitios web de hoteles y elegido en el que pasaríamos la noche.
Recorrimos fácilmente casi dos horas antes de parar a tomarnos un café. Ya comenzaban a abrir las panaderías, así que nos bajamos en un pueblo en la ruta, y compramos “facturas”, (es divertido llamar con nombre de ticket de compra, a un pan dulce relleno de mermelada), medialunas, y otros pancitos más, y subimos de nuevo a la camioneta para seguir nuestro camino.
Es increíble el hambre que dan los recorridos por tierra. Casi sin haber hecho la digestión del desayuno, ya estábamos comiendo papitas y dulces.
El camino es largo, bellísimo. Al principio está pavimentado, después se convierte en carretera de “ripio” que es un camino de tierra pero compactada, y que dependiendo del clima se hace más o menos fácil para manejar. Lo importante es saber que no es lo mismo que el asfalto. Es difícil mantener el control. Cuando está muy seca levanta polvo y piedritas y puedes causar un accidente si te cruzas con otro carro en la vía. Si está húmeda o hay nieve, se forman canales por donde ya han pasado carros antes y entras en esos rieles y si te sales es tan violento que puedes hasta volcarte. Pero si te gusta andar en carro, nunca te vas a fastidiar, es ilimitado el paisaje. Al principio del recorrido, todavía en Argentina están los lagos Gutiérrez y Mascardi. Después se vuelve más árido y aparecen algunas montañas. Luego en un momento dado, cruzas al este por la ruta 259, donde paramos en Esquel a poner gasolina y luego seguir vía Trevelín para llegar al Paso Futaleufú. Nosotros teníamos GPS y plano tradicional, que me pareció un buen complemento a la modernidad.
Una vez en Chile queríamos encontrar la Carretera Austral, que era algo importante para nosotros, una especie de meta. 


La carretera es de ripio en buena parte de su recorrido y otra está siendo asfaltada por lo que a veces estaba cerrada por ratos y nos hacían esperar mientras la maquinaria hacia su trabajo. El recorrido es fuerte, con tramos bien complicados. Nos paramos a comer (una vez más con hambre). Encontramos un poblado: La Junta, y un pequeño restaurant a orillas de la ruta.  Comimos riquisimo. Comida súper casera atendida por dos señoras que me imagino que cocinaban para los obreros de las obras en la ruta. Ahí conocimos el postre tipico chileno Mote con cosillo. Ni siquiera entendimos bien el nombre y por un tiempo lo llamamos diferente. Se trata de un durazno en almíbar sobre el que además nadan unos granos de trigo. Es diferente, es muy sabroso. Hay que probarlo! El lugar se llama Donde La Rosita.  Nos costó como 10 US$ por persona.


Una vez más arrancamos en dirección a Puyuhuapi, pensando que nos habíamos extendido demasiado en la sobremesa y temiendo no llegar, además sorprendidos por lo mala de la ruta pero que de alguna manera nos divertía. La tarde se puso espectacular, pasamos por varios lagos y cascadas y nos bajamos en la Cascada de la Virgen (donde se nos apareció una imagen). 


Después seguimos nuestro camino pasando por lagunas y bosques. Terminamos atravesando Coyhaique de noche, y unos pocos kilómetros más allá, el Cinco Ríos Lodge. Me encantó lo discreto de su aviso para la belleza del lugar. Cómo recomendar algo tan lindo en un lugar tan perdido? Fuimos atendidos por los dueños que nos dieron lo que ellos decían era el mejor cuarto del “lodge”. Era de esquina, sin nada que envidiarle a cualquier 5 estrellas. Impecable, con una cama deliciosa, un ambiente especial, decorado con libros de la región, y muchos detalles. El lobby con techos altisimos, con un comedor donde cenamos (otra vez nos dio hambre) delicioso y que al igual que el alojamiento, es de recomendar; y finalmente en la mañana…la vistaaa!!! hay como un cañadón abajo que resulta ser el Rio Simpson y al frente los Andes patagónicos. Increíble, realmente emocionante. Ese lugar es ideal para pesca de la que llaman pesca con mosca “fly flishing” y ese es su mercado más importante. Ojo, no es un lugar barato para nada, pagamos casi US$ 200 con desayuno incluido.



CINCO RIOS LODGE