sábado, 26 de marzo de 2016

MAETAMAN ELEPHANT CAMP, CHIANG MAI


Al exito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia.
Rudyard Kipling

Grave error!!!! Teníamos varios meses organizando este viaje. Había leído mucho sobre todos los lugares que visitaríamos así que fue medio fácil elegir las actividades que haríamos, así como los hoteles donde nos alojaríamos.


Bueno, escogimos ir al  norte de Tailandia exclusivamente por nuestro interés en visitar un campamento de elefantes asiáticos. Había revisado varias opciones; las que mas me gustaban estaban en Chiang Rai, pero por cuestiones de precio del hotel, decidimos conocer Chiang Mai, unos 200 kms al sur. Ahí hay una serie de campamentos, pero después de tanto leer y revisar tantas opciones, nos pusimos en manos del operador Exotic Voyages que eligió mal por nosotros, y nosotros no nos dimos cuenta sino al llegar.
Antes de llegar al campamento debo decir que me sorprendió la ciudad. Un lugar en medio de unas colinas, con mucho calor a pesar de estar en diciembre y mucho tráfico, pero nuestro maravilloso hotel el Four Seasons Resort and Spa quedaba en “las afueras” en Mae Rim. Se nos hizo eterno, pero llegamos a un mini paraíso que realmente valió la pena. Al día siguiente muy temprano ya íbamos camino al campamento. La actividad aparecía descrita así: Visita al campamento de elefantes con un paseo por el rio y la montaña, luego una vuelta en carreta tirada por bueyes, y finalmente, navegación de una hora en una barcas de bambú. De regreso visita a una granja de orquídeas y almuerzo.




Al llegar nos encontramos con la primera sorpresa, a lo lejos se podían ver los elefantes con las sillas de madera atadas a sus enormes cuerpos. Yo me quedé a la espera quizás con la esperanza de haber visto mal. Entramos al lugar y los elefantes en pleno nos dieron la bienvenida. Fue un rato realmente emocionante y sin duda la mejor parte de la visita, o la única buena. Podías jugar con ellos, te cargaban con sus trompas, les dabas comida (que vendían a un lado) y ellos siempre con su ‘mahout’, su cuidador, a un lado. Estos hombres que se ocupan de los elefantes están con ellos de por vida. Vienen de Myanmar. Sin duda este trabajo lo hacen por vocación y muchas veces eres hereditario. No tienen descanso. Están con los elefantes desde que nacen, todos los días del año. Esa parte de la historia es linda y te van metiendo por ahí para hacerte sentir a gusto. De repente noté el palito con el gancho de hierro en la punta, ese que me  habían alertado las páginas web. El cuidador se lo enganchaba por detrás de la oreja para que el elefante agradeciera la comida bajando una pata, o levantara la trompa, o algo así. Me ericé. Otra cosa que había leído. No deben ser forzados a hacer trucos, pero todo iba regular, y fue tan emocionante estar libremente entre tantos gigantes que me dejé llevar a la siguiente etapa de la visita. Los elefantes harán un ‘show’. Nos mirábamos las caras sin decir palabra. Todos los “no” estaban ahi frente a nuestras caras. Los elefantes jugaron futbol, pintaron con pinceles, se pararon de manos. Horrible. Tristísimo!!! Además la gente (demasiada para lo que una vez más sugerían debían aceptar por día estos campamentos),  les daba plata y aplaudía emocionada, creo que sin darse cuenta realmente de lo absurdo y antinatural y casi cruel que era todo aquello. 



Pero faltaba todavía el paseo en las sillas. Fue de dos en dos. Nunca menos de 100 kilos sobre un sillón de madera amarrado fuertemente a la panza. El paseo atravesó un río y luego lentamente subimos una montaña, para después devolvernos nuevamente al río y al campamento. No menos de media hora. Los campamentos a los que se puede ir son lo que te subes al animal directamente sobre su espalda. Una sola persona a la vez!!!


Al final nos bajamos, resignados y conscientes totalmente de habernos equivocado de lugar. Todavía nos quedaba un d paseo a ninguna parte sobre unas carretas que con esfuerzo casi arrastraban unos pobres bueyes flaaacos, puestos ahi solo para hacer del “tour” un “Full day”… ya que terminamos regresando al mismo lugar donde nos montamos.


Luego hicimos el “rafting” en las barcas de bambú, que estuvo muy distraído. Un paseo tranquilo por el río Maetang.  El almuerzo en el orquidiario fue de segunda, y considero que poco acertado para viajeros que se alojan en un hotel como el nuestro y que sin duda hubiéramos preferido regresar al hotel y almorzar allí.



La moraleja de esta historia es que siempre hay que investigar y no dejarse llevar por consejos que son solo en interés del operador.

Maetaman nos costo alrededor de US$ 55 por persona, lo cual es menos costoso el resto.
Si realmente quieres tener una experiencia más natural y más ética intenta con estos campamentos en  Chiang Mai:
-Baan Chang
-Ching Dao Elephant Camp
-Elephant Nature Park
-Patara Elephant Farm (paseo a pelo -sin silla-)
-Thai elephant Conservation Centre (hazte “mahout” por un dia)


domingo, 13 de marzo de 2016

PATAGONIA INMENSA…PARTE 3

 

DE NUEVO EN EL LADO ARGENTINO, Y UNA VEZ MAS A CHILE


Estoy sentado en el rincón más sensible de tu mirada
Vicente Huidobro 
 

Nos despertamos temprano, los kilómetros no perdonan y nos faltaba mucho por recorrer.
Fuimos directo a la Cueva de las Manos tal como lo habíamos planeado. Son solo 50 kms de desvío desde la Ruta 40 y aunque el camino es de ripio, está bien pisado, así que llegamos sin contratiempos como a las 7:30 de la mañana. 


Por supuesto no había nadie a esa hora y las cuevas están abiertas sin restricción de entrada, así que dejamos volar la imaginación y viajamos en el tiempo unos 10000 años atrás. Fue un contacto directo y solitario con esas paredes tapizadas de pinturas rupestres representando manos, figuras geométricas, guanacos y escenas de cacería de colores rojos, ocres, blancos y negros. La manos fueron usadas como plantillas rociándoles pintura encima y así logrando el efecto de silueta.  Un poco más tarde llegó el guía que nos contó anécdotas y detalles históricos que enriquecieron todavía más nuestra visita.



Después bajamos al Rio Pinturas que le da el nombre al cañadón donde están las cuevas y exploramos el bosque como si fuéramos los primeros. 



De ahí seguimos nuestro camino hacia el siguiente destino: El Calafate. Muchísimo que recorrer todavía, unos 500 kilometros al sur. Fue un día largo y casi anocheciendo llegamos al pueblo que aloja a la gente que va a conocer al Glaciar Perito Moreno del que tanto había escuchado hablar.
El Calafate es una ciudad entregada al turismo. Su calle principal está llena de tiendas de recuerdos y souvenirs, agencias de viajes hoteles. Entre la cantidad de hoteles, posadas y cabañas disponibles, escogimos el Design Suites Calafate, un lujo para nuestras más recientes opciones. Nos resultó un oasis de comodidad. Piscina temperada, desayuno incluido y las habitaciones con vista al Lago Argentino, que esa noche reflejaba una espectacular luna llena.
Dormimos como reyes y, una vez más muy temprano ya estábamos en camino al plan máximo del día, el Parque Nacional Los Glaciares. Manejamos más de media hora hasta la entrada donde se paga una tarifa para extranjeros de AR$ 260 por persona y luego un rato más hasta el mirador. A esa hora de la mañana, éramos los únicos!! Toda esa inmensidad er nuestra. Cero clicks de cámaras, voces exclamando, solo el estruendo ocasional de los gigantescos pedazos de hielo que se desprendían y se desplomaban en el agua. a pesar de tener amigos que habían estado en este lugar antes que yo, nadie me había preparado para o que iba a ver. Cuesta describir la sensación sede pequeñez ante este coloso de la Naturaleza. Se te eriza la piel. Lloras de emoción. Te maravilla darte cuenta que el glaciar está vivo y en constante movimiento sobre el agua.







Por cosas de tiempo nosotros no hicimos el paseo en barco por el Glaciar, pero anoten ahi, la navegación y para los más osados pueden subir el glaciar y dar una caminata en botas con crampones.  Lo imagino como una experiencia inolvidable!


A El Calafate se llega en avión desde Buenos Aires. Cero excusas. Hay vuelos diarios de LAN y Aerolineas Argentinas. Hay que ir!!!
Y como si nuestro encuentro con el Glaciar perito Moreno, no fuera suficiente para el alma, seguimos camino una vez más a Chile. Tampoco queríamos pasar por alto las Torres del Paine, tantas veces leído, tan fotografiado y tan cerca; Para nosotros 250 kms es un paseo). Lo único mal calculado fue la cantidad de gasolina de nuestro tanque y la escasez de estaciones de servicio en la ruta. Veíamos lo que pasaba pero no encontrábamos solución. El GPS marcaba los pueblos y al llegar estaban abandonados. Cruzamos la frontera por el Paso Fronterizo Rio Don Guillermo. Una vez del lado chileno comenzamos a recorrer la infinita ruta. Hacía mucho frío ese día. Todos íbamos mudos dentro de la camioneta, así como para empujarla con la mente hasta el limite. Yo calculaba la distancia al siguiente pueblo en kilómetros de maratón y pensaba en mis amigas corredoras. Faltan 42, faltan 21 y así, sin perder la esperanza, llegamos a un caserío que tenía parado un camión cisterna. Nos habíamos salvado. Pocos después llegamos al pueblo puerta de acceso al Parque. Pagamos el costo de la entrada que para extranjero es alrededor de unos US$ 26 en temporada alta y como US$ 14 en baja. De ahí en adelante todo fue fiesta visual. Esos inmensos picos de granito moldeados por la fuerza del hielo te dejan perplejo. Estas realmente ante la Naturaleza en su estado más puro.
 








Puedes pasar varios días haciendo excursiones durante el día y luego pasar la noche en alguno de los refugios del parque o también alojarte en el hotel del grupo Explora, a todo lujo!!!!
Si te gusta más la serenidad puedes hacer un paseo en barco por el Lago Grey, disfrutando de un whisky con hielo glaciar.
A poco más de 100 kms al sur se encuentra Puerto Natales, una ciudad portuaria tranquila, casi desolada. A pesar de que me hubiera querido quedar en el Singular, un lugar que fue un frigorífico y luego remodelado a hotel de lujo, pasamos la noche en Martin Gusinde, un hotelito pequeño sin ínfulas, pero que sirvió su propósito: el descanso necesario después de un largo día. Esa noche comido en Sushi G. Lo recomiendo totalmente. Nos encantó, no esperábamos encontrar un sushi con talento en ese pueblo. Además hacen su propia cerveza. 




 

En la entrada de Puerto Natales, muy cerca del Hotel Singular, queda el desvío de la cueva del Milodón, una enorme pereza prehistorica que vivió allí miles de años atrás. La cueva en sí es muy interesante, al igual que la historia del animal y su descubrimiento.

Y una vez agarramos camino, todavía queda más sur…ahora si vamos directo al destino final, Ushuaia. Promete ser un día largo!

 

lunes, 7 de marzo de 2016

PARKING EN SUIZA





"París no ignora que es París, la decorosa Londres sabe que es Londres, pero Ginebra casi no sabe que es Ginebra" 
Jorge Luis Borges

Para nuestra sorpresa, fuimos multados en las afueras de Berna en una estación  de servicio mientras comíamos en una cafeteria.
Llovía a cántaros, estacionamos al frente de un lugar de comida donde había otros carros y donde parecía totalmente lógico dejar el nuestro.
Un rato mas tarde regresamos para encontrarnos con una multa de 40 francos suizos (que son mas o menos US$ 40) por supuestamente estar mal estacionados. La sola idea me amargó. Estábamos en la mitad de una autopista, en una estación de servicio. Donde más podíamos pararnos…? Decidí volver a entrar e intenté hacerme entender, ya que solo hablaban alemán, pero no tardé mucho en aprender el sistema suizo: si el puesto está demarcado en azul, debes tener un cartoncito azul que es gratis y que te dan en cualquier parte en el que pones la hora en que llegas y lo dejas en el parabrisas, y así el policía de tránsito sabrá que a partir de ese momento tienes una hora o 90 minutos para estar parado ahi, y si no…como la ignorancia de la Ley no excusa de su cumplimiento, no te queda otra que aceptar tu multa.
CONSEJOS: Aparte de tener la "vignette", que es la calcomania para circular por la autopistas suizas, recuerda buscar tu cartón de Parking azul para poder estacionar con tranquilidad durante tu estadía en el "país neutral". 
Si vas a Ginebra y alquilas el carro en el lado suizo, te incluye la calcomania, si  lo haces en el sector francés, no. Al pasar por la frontera, te harán comprarla, Cuesta como €42.